El síndrome alcohólico fetal o síndrome de alcoholismo fetal es el trastorno más grave entre los desordenes fetales alcohólicos y constituye un cuadro clínico complejo de diversas manifestaciones que pueden suceder cuando la madre consume bebidas alcohólicas durante la gestación y en el periodo previo a la concepción.

Los efectos suceden debido a la interferencia en la formación cerebral, en especial en la proliferación normal y migración de las neuronas que no se desarrollan completamente en ciertas estructuras y pueden acarrear alteraciones congénitas, anomalías del sistema nervioso central, retardo en el crecimiento y problemas para el buen desarrollo cognitivo y de comportamiento del niño.

Causas del síndrome alcohólico fetal

La causa del síndrome alcohólico fetal es el consumo de alcohol en grandes cantidades durante el periodo de gestación. El nivel mínimo de alcohol que puede producir el síndrome no ha sido establecido y el grado en el cual este consumo puede afectar al bebé dependerá no solo de cuanto la madre ingiere de alcohol, sino también del periodo de la gestación en el cual se realiza este consumo.

Algunos de los factores de riesgo asociados al síndrome de alcoholismo fetal son:
Consumo de alcohol durante el primer trimestre de la gestación
Inicio precoz de la ingesta de alcohol
Edad materna sobre los 25 años
Historia de gestaciones anteriores con parto prematuro o natimuerto
Haber tenido 3 o más gestaciones anteriores
Ingesta de alcohol con frecuencia de 5 o más dosis por vez y 2 o más veces por semana

Es importante destacar cual es el mecanismo de acción del alcohol sobre el feto. Después del consumo de alcohol, este entra en la circulación en dirección al hígado, donde pasa por un proceso de oxidación y se transforma en acetaldehído, sustancia con alta capacidad de difusión en los tejidos y fluidos corporales.

De esta forma en el cuerpo de la gestante, el alcohol atraviesa la placenta a través de la sangre materna, llegando al líquido amniótico y el feto. Después de una hora los niveles de etanol son equivalentes a los de la gestante. Como el organismo del feto no se encuentra apto para metabolizar el alcohol, la concentración de este en su sangre permanece elevada por más tiempo, por lo que la reducción del nivel alcohólico ocurre principalmente por el retorno a la circulación materna.

Es importante resaltar que todos los tipos de bebidas alcohólicas son igualmente dañinos (incluyendo vinos, cervezas y cócteles), aun y cuando sean consumidas en pequeñas cantidades y en cualquier momento del periodo gestacional.

Es más común que el síndrome esté asociado con mujeres de bajo nivel socio-económico y depresión.

Síntomas del síndrome alcohólico fetal

Entre los principales síntomas se hacen evidentes el déficit en el crecimiento y alteraciones en las características faciales, así como también el atraso en el desarrollo neuropsicomotor.

Las alteraciones faciales más comunes que se presentan en el síndrome alcohólico fetal son:

Fisuras pequeñas en los parpados
Hipoplasia maxilar
Nariz corta
Filtro nasal alargado e hipoplásico
Labio superior fino
El niño con el síndrome puede presentar también:
Bajo peso al nacer
Poca ganancia de peso
Microcefalia (cabeza pequeña)
Dificultad de aprendizaje, lenguaje, memoria y atención
Coeficiente intelectual bajo
Alteraciones en la visión y audición
Dificultades para socializar
Disturbios de comportamiento
Atraso en el desarrollo cognitivo
Alteraciones neurológicas como convulsiones, enfermedades renales, problemas en los huesos y cardiopatías congénitas

Los síntomas son diversos debido a que el paso del etanol por la placenta y el grado de metabolización de este por el hígado son variables.

Diagnóstico del síndrome alcohólico fetal

El diagnostico del síndrome alcohólico fetal no siempre es fácil, ya que no existen exámenes de laboratorio que confirmen el mismo y algunos otros disturbios, principalmente los relacionados con el comportamiento tienen características similares.

Se debe tener en cuenta la historia materna de uso de alcohol y los síntomas característicos. Se debe hacer una evaluación clínica general con base en alteraciones físicas y relatos de los familiares sobre comportamiento y desarrollo del niño.

Tratamiento del síndrome alcohólico fetal

No existe cura para el síndrome de alcoholismo fetal, pero el tratamiento puede incluir medicación para algunos síntomas, terapia de comportamiento y entrenamiento para los padres.

Los síntomas específicos, como convulsiones y cardiopatías necesitan atención especializada, pero de una manera general es necesario el acompañamiento con fisioterapia para los problemas de coordinación motora, atención psicológica para las alteraciones del comportamiento y sociales, y cuidado psiquiátrico para los demás trastornos mentales.

La única prevención posible para el síndrome alcohólico fetal es la abstinencia de la ingestión de alcohol durante el periodo pre-concepción (de 4 a 6 semanas antes del embarazo) y durante la fase de la gestación, cuando el sistema nervioso del feto está en formación.

VIDEO sobre el Síndrome de alcoholismo fetal

En este video podemos ver el caso de un niño que padece este síndrome. Como se puede comprobar en el video, y según comenta la madre, el desconocimiento sobre el síndrome es bastante grande.

Así pues, no dude ni un momento y comparte esta información. Todos los niños que nacen con SAF te lo agradecerán infinitamente.

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