Síndrome Compartimental

El síndrome compartimental es una condición seria en la cual hay un aumento de la presión en el interior de un compartimiento muscular (grupos de tejido muscular, vasos sanguíneos y nervios de brazos y piernas) confinado y poco expansivo, perjudicando el aporte sanguíneo para las estructuras localizadas dentro del mismo.

Causas del Síndrome Compartimental

El síndrome compartimental se desarrolla cuando hay un sangrado o inflamación dentro de un compartimiento; lo que puede llevar a la formación de presión dentro del mismo y así impedir el flujo sanguíneo. Si no se trata puede causar daños, puesto que el tejido muscular y los nervios no obtendrán los nutrientes y el oxigeno necesario para cumplir sus funciones.

Existen dos tipos del síndrome, el agudo y el crónico.
El tipo agudo ocurre generalmente después de una lesión importante, en algunos casos menos comunes, puede también desarrollarse después de una lesión menor. Los motivos que pueden originar el tipo agudo del síndrome son:

  • Después de una fractura.
  • Como resultado de un hematoma muscular grave.
  • Después de una lesión que aplasta un brazo o pierna.
  • Por constricción de miembros debido al uso de yeso o vendaje curativo muy apretado.
  • Uso inadecuado de manguito para medición de presión arterial.
  • Por alcoholismo o drogadicción (uno de los vasos sanguíneos puede quedar bloqueado mientras la persona duerme o permanece acostada después de un desmayo).

El tipo crónico del síndrome compartimental puede ocurrir por ejercicios, especialmente aquellos que involucran movimientos repetitivos. Por lo tanto las personas más expuestas a este tipo del síndrome son aquellas que hacen determinados deportes como natación, tenis o carreras; los ejercicios físicos intensos o muy frecuentes también aumentan el riesgo. Aunque no se comprende bien la asociación entre los ejercicios y el síndrome, las posibles causas incluyen:

  • La forma como la persona se mueve al hacer determinadas actividades
  • Tener una fascia mas gruesa de lo normal
  • Tener músculos aumentados en tamaño
  • Tener gran presión venosa

Síntomas del Síndrome Compartimental

Para el síndrome compartimental agudo los síntomas más comunes son: dolor que no mejora con el uso de medicamentos o manteniendo el área lesionada elevada; la persona puede sentir que el dolor empeora al usar el músculo afectado; sensación de hormigueo o ardor alrededor del área comprometida. Si la condición es avanzada se puede tener sensación de que el área está adormecida o parálisis, lo cual en la mayoría de los casos es señal de daño permanente.

Para el síndrome compartimental crónico los síntomas más comunes son: dolores y calambres durante el ejercicio, generalmente desaparecen media hora después de haber interrumpido el ejercicio, pero si la persona continúa con la misma actividad el dolor puede durar cada vez mas, luego de terminada esta.

Otros síntomas generales que se pueden presentar para el síndrome son:

  • Dificultad para mover el pie, brazo o área afectada.
  • Sensación de miembro dormido.
  • Músculo afectado con inflamación perceptible.

Diagnóstico del Síndrome Compartimental

Para iniciar el diagnóstico el médico hará un examen físico para verificar la presencia de señales del síndrome compartimental agudo o crónico; puede por ejemplo presionar el área lesionada para determinar la intensidad del dolor del paciente.

Se deberá utilizar un medidor de presión acoplado a una aguja para medir el nivel de la presión existente en el compartimiento afectado. La medición se realizara mientras el paciente esté realizando la actividad que induce el dolor en el brazo o pierna y nuevamente después de terminar el ejercicio.
También serán necesarias radiografías para descartar la presencia de otras enfermedades.

Tratamiento del Síndrome Compartimental

Para el tipo agudo del síndrome se requiere atención médica inmediata ya que después de 12 a 24 horas de iniciado el cuadro clínico, los músculos y nervios pueden desarrollar daños permanentes. En este tipo del síndrome la cirugía es la única opción de tratamiento; la misma implica abrir la fascia (membrana que recubre los músculos) para reducir la presión en el compartimiento involucrado. Cuando el caso es grave el médico debe esperar que la inflamación disminuya antes de cerrar la incisión.

En el caso de que el síndrome tipo agudo se deba al uso de yeso o algún vendaje muy apretado, será preciso retirar el primero o aflojar el segundo.

Cuando se está frente al síndrome compartimental de tipo crónico, el médico intentará inicialmente hacer un tratamiento no quirúrgico que incluirá lo siguiente:

  • Fisioterapia para estirar el musculo afectado.
  • Plantillas ortopédicas.
  • Medicación antiinflamatoria.
  • Cambios en el tipo de superficie donde se realizan los ejercicios normalmente.
  • Realizar actividades de bajo impacto como parte de la rutina de ejercicios.

Si estos métodos no funcionan, entonces sería necesaria la cirugía; lo que también involucra una pequeña incisión en la fascia para aliviar la presión o inclusive removerla. Generalmente la cirugía es más eficaz que los métodos no quirúrgicos, pero estos deben siempre intentarse primero.

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