El síndrome de Reye es una condición rara y bastante grave que puede llevar a los pacientes que lo sufren al deceso; provoca inflamación del cerebro y acumulación rápida de grasas en el hígado. No es contagioso y aparece siempre después de una enfermedad viral o una infección respiratoria.

Puede afectar a individuos en cualquier fase de la vida, sin embargo es más frecuente en niños entre los 4 y 12 años de edad.

Causas del Síndrome de Reye

Las causas del síndrome de Reye son desconocidas, no obstante parece ser que ciertos virus como el de la gripe, o la varicela pueden estar implicados en la aparición del síndrome. No se sabe exactamente como esos virus pueden evolucionar hacia el síndrome de Reye, pero se estima que medicamentos utilizados para estas enfermedades y que contengan ácido acetilsalicílico (aspirina) pueden causar tal evolución, aumentando hasta 35 veces el riesgo de contraerlo.

Vale la pena resaltar la importancia de evitar medicar a los niños con este fármaco o cualquiera que lo contenga como principio activo, sin autorización médica.

La exposición a ciertas toxinas contenidas en insecticidas, herbicidas y tintas finas, también pueden contribuir al aparecimiento del síndrome de Reye.

Síntomas del síndrome de Reye

Los pacientes afectados por el síndrome de Reye suelen presentar síntomas parecidos con los de la fiebre o el sarampión, es importante la evaluación médica rápida para diferenciarlo de estas enfermedades, ya que el síndrome es muy grave y puede llevar al paciente a la muerte.

Entre los principales síntomas están la disminución del nivel de azúcar en la sangre, aumento de los niveles de amonio y acidez en sangre, vómitos, desanimo, somnolencia, fatiga, cambio de personalidad, irritabilidad, desorientación y agitación. También se puede presentar inflamación en el cerebro, lo cual hará que se presenten señales de delirio, dificultad para hablar, visión borrosa o doble y frecuentemente convulsiones o perdida de la conciencia.

Estos síntomas pueden tener la siguiente secuencia: primero se produce una infección viral, pudiendo ser una infección de las vías respiratorias altas, gripe o varicela; después, a los 4 o 5 días, el paciente presenta nauseas y vómitos muy intensos; a medida que los vómitos disminuyen, aproximadamente en un día, se entra en un estado de confusión, que a veces es seguido de desorientación, agitación y posteriormente convulsiones y coma.

Diagnóstico del síndrome de Reye

El síndrome de Reye es una condición de diagnostico difícil por presentar síntomas bastante comunes a los de otras enfermedades, por lo que el cuadro acostumbra a ser confundido fácilmente con encefalitis, meningitis, diabetes, envenenamiento o disturbios mentales.

El médico sospechará de estar en presencia del síndrome de Reye, si el paciente tiene vómitos intensos y señales de inflamación cerebral súbita sin una explicación razonable.
Además de un examen de sangre, otros análisis como son:

Punción lumbar: esta ayudará al médico a descartar otras enfermedades con síntomas similares, como meningitis o encefalitis

Biopsia del hígado: la biopsia hepática podrá darle herramientas al médico para identificar o excluir otras condiciones que puedan estar afectando al hígado.

Tomografía computadorizada o resonancia magnética: se utilizan para obtener imágenes detalladas del cerebro.

Biopsia de piel: puede hacerse, de manera ambulatoria con anestesia local para detectar disturbios de oxidación de los ácidos grasos o metabólicos.

Tratamiento del síndrome de Reye

El tratamiento para el síndrome de Reye debe iniciarse inmediatamente después de que aparezcan los primeros síntomas ya que el paciente tratado en la fase inicial tiene más oportunidades de cura y recuperación. Este debe llevarse a cabo en el hospital y en casos graves el paciente deberá ser trasladado a una unidad de cuidados intensivos.

Dicho tratamiento se hace con el objetivo de reducir los síntomas, esto es disminuir la inflamación del cerebro, recuperar posibles daños en el metabolismo y prevenir que el paciente pueda presentar complicaciones respiratorias.

Para el cuidado de las funciones vitales como circulación sanguínea y respiración se deben administrar líquidos vía endovenosa, junto a electrolitos y glucosa, también se puede suministrar vitamina K para prevenir hemorragias, diuréticos y fármacos con cortisona o glicerol para disminuir la presión dentro del cerebro. Medicamentos anticonvulsionantes pueden utilizarse para prevenir convulsiones. Se debe también controlar la respiración del paciente y la tensión arterial y gases en sangre.

Si el paciente presenta dificultades para respirar puede haber necesidad de ayuda por medio de una maquina de respiración.

Los niños que sobreviven a la fase aguda del síndrome de Reye normalmente tienen una completa recuperación; aquellos que sufren de convulsiones pueden desarrollar posteriormente algún síntoma de daño cerebral, como retardo mental, movimientos musculares anormales o daño de determinados nervios.

Actualmente el síndrome de Reye es poco frecuente, en parte porque hoy en día no se consume con mucha frecuencia la aspirina como antipirético o analgésico.

Vídeo explicativo sobre síndrome de Reye

Os traemos desde Youtube, un vídeo muy explicativo sobre qué es el síndrome de Reye y lo que puede llegar a provocar en una fase avanzada o aguda.

El síndrome de Reye es uno de esos síndromes delicados y que conviene tratar con especial tacto. No obstante, y como habrás comprobado, la información aquí expuesta puede resultar muy útil para la mayoría de personas, ya que se trata de una enfermedad ampliamente desconocida. Comparte sin dudarlo en tu red social favorita.

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