El síndrome subacromial es una patología dolorosa debida a lesiones en el manguito rotador, donde se da una compresión del tendón del musculo supraespinoso durante el movimiento de elevación del brazo y en la fase de retorno a la posición de reposo.

Esta dolencia, también conocida como síndrome de impactación afecta a atletas, amas de casa o trabajadores que trabajan con el brazo levantado por encima del hombro, jugadores de voleibol, baloncesto, cargadores de pesos, nadadores, pintores, etc.

Causas del síndrome subacromial

Muchas veces, los pacientes que sufren del síndrome subacromial presentan un acromión (parte más alta y externa del omóplato) con una curvatura hacia abajo que reducirá el espacio subacromial a través del cual corre el tendón supraespinoso.

Esto se produce por razones traumáticas, debido a artrosis, en lanzadores y atletas que juegan con el brazo encima de la articulación.

Otra causa conocida del síndrome es una tenosinovitis, que es la inflamación de la membrana sinovial que cubre el tendón, la cual es una especie de canal lubricado que reduce el roce y evita inflamaciones y degeneraciones. Cuando la actividad o trabajo se hace repetitivo con respecto a la elevación del brazo por encima de 85 a 90º con respecto al tronco, entonces se puede causar una tenosinovitis.

Otras causas que pueden reducir el espacio subacromial son:
Inflamación de los tendones.
Tenosinovitis.
Inestabilidad en el hombro.
Bursitis (inflamación de la bursa entre el acromion y la cabeza del humero).
Formación de osteofitos (protuberancias óseas con forma de espuelas, que denotan la presencia de una enfermedad degenerativa y calcificación ósea).

Síntomas del síndrome subacromial

Generalmente las inflamaciones del manguito rotador causan tumefacción y rigidez en el hombro. Se pueden sentir puntadas cuando se intenta levantar el brazo, sintiéndose también cuando se baja el brazo.

Al inicio del síndrome subacromial los síntomas pueden ser leves, por lo cual los pacientes no se someten a terapias y el síndrome avanza.

En líneas generales los síntomas pueden ser:
Molestias que están presentes tanto con actividades como en reposo
El dolor puede irradiarse hacia la parte delantera del hombro y para el lado externo del brazo
Dolor súbito al levantar objetos y durante la ejecución de ciertos movimientos
Los deportistas que deben llevar la mano sobre la cabeza para jugar sienten puntadas durante el lanzamiento, por ejemplo los jugadores de tenis
Con la evolución del síndrome, los síntomas empeoran, y pueden ser:
Dolores nocturnos
Reducción de la amplitud del movimiento
Dificultad en ejecutar movimientos que requieran colocar el brazo hacia atrás, como abotonarse el sostén
Movimientos dolorosos
Dificultad para dormir, pues se dificulta encontrar una posición en la cual no se sienta dolor, lo cual produce cansancio y estrés

Diagnóstico del síndrome subacromial

El diagnóstico preciso del síndrome subacromial requiere de una historia clínica completa y un examen físico así como análisis de imágenes.

Hay unas maniobras clínicas clásicas para el diagnostico del síndrome conocidas como maniobra de Neer y de Hawkins, la primera diagnostica el impacto en la región más próxima al acromion y la segunda el impacto a lo largo del arco acromial.

Entre los análisis de imagen para diagnostico están las radiografías para evaluar cualquier anormalidad ósea y el ultrasonido y la resonancia magnética para evaluar específicamente al manguito rotador. Otro examen que puede ser recomendado es la tomografía computadorizada para evaluar el grado de atrofia muscular en las lesiones crónicas.

Tratamiento del síndrome subacromial

El tratamiento inicial del síndrome subacromial no es operatorio y suele comenzarse con fisioterapia para reducir la intensidad del dolor. Es muy importante que el programa de fisioterapia sea intenso, con refuerzo muscular especifico y que el paciente esté consciente de que debe seguir la rutina de la misma y cumplir con el plan trazado por el fisioterapeuta, con una duración mínima de 3 meses de forma diaria.

También es relevante que al manifestarse el síndrome se identifiquen los factores que predisponen al paciente a padecerlo para así realizar su corrección, por ejemplo los malos hábitos de postura como son la posición en el trabajo, hábitos para dormir, errores en la ejecución de movimientos durante la práctica de algún deporte, etc.

Si el dolor es persistente y no responde de forma adecuada a los tratamientos iniciales, se indicará la cirugía; hoy en día se realiza por medio de artroscopia, con lo cual el procedimiento quirúrgico se hace menos invasivo.

Vídeo: Cirugía en hombro

Por último, os dejamos con un vídeo en el que se puede ver una intervención de un hombro de alguien con síndrome subacromial, así como una explicación de los especialistas encargados de realizarla.

Estamos seguro que hoy has aprendido muchas cosas acerca de esta dolencia de una zona algo olvidada, el hombro. Si ha sido de tu agrado, sólo te pedimos que compartas la información a través de tu red social favorita, algo que no te llevará más de 10 segundos.

 

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