Síndrome de Sudeck

Manos con síndrome de Sudeck

El síndrome de Sudeck se refiere hoy en día por decisión tomada en 1994, por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) como síndrome doloroso regional complejo (SDRC), quedando abolidas todas sus anteriores denominaciones (distrofia simpático refleja, atrofia de Sudeck, síndrome hombro-mano, enfermedad del yeso, etc.).

Es entonces un síndrome de fisiopatología compleja y de tratamiento difícil habitualmente, que afecta principalmente a las extremidades y que surge casi siempre luego de algún traumatismo local.

Es una condición en la cual se presentan dolores con sensación de quemadura intensa, rigidez, edema y enrojecimiento o palidez que involucra frecuentemente la mano y el pie después de un trauma o fractura, las piernas y brazos también pueden verse afectados por el síndrome.

Causas del síndrome de dolor regional complejo.

Síndrome de dolor regional complejo ha sido caracterizado en dos tipos a saber:

-Tipo 1: aparece después de un estimulo nocivo que puede ser mínimo o hasta no identificable, sin haber tenido cualquier tipo de lesión nerviosa.

-Tipo 2: ocurre después de una enfermedad o lesión nerviosa

Ambos tipos del síndrome pueden estar relacionados con alguna lesión o enfermedad, no se conoce una causa exacta para el mismo. Una de las teorías que se ha manejado es que ocurre una especie de corto circuito del sistema nervioso. La enfermedad como tal lleva a la producción excesiva del sistema nervioso simpático (inconsciente) que afecta el flujo sanguíneo y las glándulas sudoríparas del área afectada. Otras posibles causas incluyen la presión sobre algún nervio, infecciones, cáncer, problemas en el cuello, accidente cerebro vascular o ataques cardiacos.

Síntomas del síndrome de dolor regional complejo.

Los dos tipos del síndrome tienen los mismos síntomas. A su vez existen tres fases de la enfermedad, que son:

Fase I, aguda. Estadio 1:

Puede durar entre algunas semanas y hasta alrededor de los 3 meses; en general los pacientes refieren dolor como de quemadura y sensibilidad aumentada al tocar, estos son los síntomas iniciales más comunes. El dolor es constante, con mayor tiempo de duración que el esperado para una lesión determinada, es un dolor diferente. Ocurre inflamación y rigidez, así como una zona de calor y enrojecimiento del miembro afectado, pudiendo evolucionar hasta el enfriamiento de la extremidad y la cianosis. Puede haber crecimiento de pelos y uñas de forma muy rápida y la transpiración es excesiva. En esta fase hay una mayor posibilidad de resolución espontanea o respuesta satisfactoria al tratamiento.

Fase II, distrófica:

Puede durar entre 3 y 12 meses. Mejora la inflamación y surgen arrugas en la piel. Sin embargo después de los 3 a 6 meses de evolución el dolor puede tornarse más severo y difuso. La temperatura de la piel se vuelve más fría, puede haber atrofia muscular; las uñas de los dedos de manos o pies pueden volverse frágiles. El dolor es mas diseminado, aumenta la rigidez y el área afectada se vuelve más sensible al toque. Radiológicamente se puede observar con frecuencia la presencia de zonas con desmineralización ósea.

Fase III, atrófica:

Después de 6 a 8 meses de evolución, la piel del área afectada se vuelve pálida, reseca, se siente apretada y brillante. La atrofia muscular se hace más evidente. El área es rígida y hay menos posibilidad de recuperación del movimiento.

El dolor puede tornarse de difícil control e involucrar todo el miembro y la enfermedad diseminarse a otras áreas del cuerpo. Se han descrito complicaciones crónicas como ulceraciones o infecciones cutáneas, edema crónico, distonías (afección del tono y movimiento de los músculos) y mioclonías (contracciones musculares breves e involuntarias).

Diagnóstico del síndrome de dolor regional complejo

El diagnostico del síndrome es eminentemente clínico, se realiza por la historia clínica del paciente y examen físico, en los casos más avanzados se puede detectar desmineralización ósea por medio de rayos X y también por medio de tomografía. Algunos estudios de imagen como la cintilografía ósea o la resonancia magnética pueden ayudar al médico a establecer un diagnostico definitivo.

Tratamiento del síndrome de dolor regional complejo.

El diagnostico precoz y su tratamiento temprano son importantes para evitar la evolución del síndrome a estadios más avanzados.

Los pacientes deben ser notificados sobre el hecho de que el dolor hace parte del síndrome y se vuelve una condición fisiológica. No obstante el mismo puede ser tratado.

El objetivo principal del tratamiento es la disminución del dolor y permitir que el paciente realice movimientos de las extremidades, en general el movimiento empeora el dolor y el paciente tiende a mantenerse inmóvil por lo cual se podría presentar atrofia muscular.

El tratamiento no quirúrgico incluye la administración de antiinflamatorios no esteroideos, analgésicos, antidepresivos, anti convulsionantes, corticosteroides orales y hasta analgésicos opioides. El ejercicio activo que hace énfasis en la utilización normal del miembro afectado es esencial para el alivio de la condición del paciente.

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En las fases iniciales del síndrome algunas veces se puede acudir a la inyección de medicación anestésica cerca de los nervios simpáticos afectados para reducir los síntomas y prevenir la progresión a estadios más avanzados, sin embargo no en todos los casos puede resultar efectivo
Sesiones de fisioterapia son importantes para ayudar a los pacientes a recuperar los patrones normales del uso de los miembros. Técnicas de relajamiento también pueden resultar útiles para el alivio del dolor.

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  1. Josefina

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